Tras una rigurosa selección, 450
artesanos de todo el país participaron
de la XXIII Expo Fiesta Nacional de la
Artesanía, que finalizó el domingo
pasado en Colón, Entre Ríos. La muestra
reunió una diversidad de trabajos
elaborados en distintos materiales como
madera, cuero, cerámica, metales y
vidrio, entre otros tantos.
Fueron 10 noches de un espacio donde fue
posible adquirir un poncho de lana de
vicuña jujeño, un cuchillo de mango de
asta entrerriano, una montura y unas
botas de cuero de potro provenientes de
Salta, unas boleadoras de La Pampa. En
fin, todo tipo de instrumentos musicales
y objetos propios de la tradición
cultural argentina.
Hubo diversión variada, con la actuación
de Jorge Rojas, Los Auténticos
Decadentes, Luciano Pereyra, La Mancha
de Rolando, Alejandro Lerner, Kapanga,
Banda XXI y Los Palmeras, entre otros.
Los visitantes disfrutaron del
espectáculo de artesanos trabajando en
vivo y en directo en el Parque Quirós de
Colón. ¿El producto? Piezas únicas
hechas a mano, condición indispensable
para calificar como artesano. Hugo Da
Silva, veterano en estas lides, que cada
vez le dedica más tiempo al evento que a
su propia actividad creadora, define al
artesano como un productor de bienes
culturales, que transforma las materias
primas típicas de su región con
creatividad e intuición. "Tiene que ver
con el patrimonio cultural de su
región".
Cestería finísima en hojas de palma,
hechas a la vista del público, poniendo
en evidencia el enorme esfuerzo que
requiere un simple canasto con asa y
tapa. Bombillas de plata con diseños
increíbles, como la imitación de una
caña de pescar o la rueda de una moto.
Relojes montados sobre cuero de potro,
piedras de ónix de San Luis talladas o
pulidas, huesería, talabartería
exquisita. Y hasta realizaciones en
madera de las tiras de Inodoro Pereyra,
con la Eulogia y el perro Mendieta. "Si
Fontanarrosa se llega a enterar...",
'sufre' el autor, un cordobés que
mantiene su anonimato. Pero no todo lo
que reluce es oro. Hugo Da Silva y otros
líderes artesanos (que realizan sus
propias muestras del poncho en Catamarca,
de maestros artesanales en Rosario,
Berazategui, Jesús María y Cosquín)
denuncian crecientes dificultades.
"Escasean las materias primas -dijo Da
Silva- y eso las encarece. Cada vez hay
menos astas, porque la ganadería busca
mochos. También cuesta conseguir cuero,
porque los frigoríficos los venden a
granel y por no menos de 1.000 kilos y a
$ 4 el kilo; imposible para un
artesano". También escasea el cuero de
potro e, increíblemente, no se consigue
más arcilla. ¡Se importa de España!.
Hugo Marsó, intendente de Colón, dijo
que hoy esta fiesta es el mayor evento
de la ciudad y la cita artesanal por
excelencia de la provincia de Entre Ríos
y del Litoral de la Argentina. "Todo el
año se trabaja en esta muestra
seleccionando artesanos por todo el
país, tratando de alcanzar la excelencia
en todos los ámbitos", señaló.
En 1986 le llegó el momento en que, por
su trayectoria, es reconocida como
fiesta nacional. En 1990, por problemas
de espacio trasladaron finalmente las
instalaciones al Parque Quirós, donde
funciona en la actualidad. Y este año se
superó nuevamente los 100 mil visitantes
que se dan cita en el predio cada
febrero.
Como novedad en esta edición de la
Fiesta, se presentó por primera vez "El
Patio de Domadores de Fuego" donde una
veintena de artesanos trabajaron a lo
largo de las jornadas en materiales como
aleaciones de metales, vidrio y arcilla.
Asimismo por segundo año consecutivo se
realizó "El Encuentro Nacional de
Tallistas" donde trabajadores del rubro
confeccionaron sus obras frente a la
concurrencia del público durante gran
parte de la Feria.
Clarín: 16 de febrero de 2008