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DOMINGO 11 MAR 2007

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ITINERARIOS : ENTRE RIOS

Colón, una perla que brilla en el Litoral

A 330 km de Buenos Aires, esta tranquila ciudad a orillas del río Uruguay ofrece playas, termas y circuitos históricos. El Palmar y el pueblo de Liebig.


Gisela Galimi. ESPECIAL PARA CLARIN

En la biografía que escribió sobre Cristóbal Colón, Salvador de Madariaga asegura que el buen hombre no podía estarse quieto. Viajero incansable, deambulaba por las islas del Caribe enamorado de sus playas. Capricho de los nombres, en la ciudad de Colón, en Entre Ríos, a 330 kilómetros de Buenos Aires, los turistas también pueden ser exploradores en busca de aventuras. A la vera del río Uruguay, la oferta de circuitos históricos, playas, islas con bancos de arena, termas y spa, pesca y la maravilla verde del Palmar se unen, invitando a los viajeros.

Como en la vida de su famoso homónimo, hay un desembarco en la historia de Colón: franceses, suizos, piamonteses y saboyanos arribaron a estas tierras a mediados del siglo XIX para instalarse en la vecina localidad de San José, una colonia nacida a instancias del general Urquiza. Sin embargo, con los años sería Colón la ciudad que creciera como la más pujante de la zona.

Su costanera tranquila y señorial, parece seguir teniendo el aroma de aquel desembarco fundacional. Al caminar por allí es posible imaginar a los pioneros que la fundaron en esa mezcla justa entre pasado histórico y futuro turístico que se respira actualmente.

También esa costanera une el Parque Quirós y el puerto, mientras que hacia el norte de la ciudad se despliegan el complejo termal y su vecino Golf Club Colón.

Desde la costa, subiendo por la calle 12 de Abril, se llega hasta la plaza San Martín, rodeada de hoteles con antiguas e imperdibles fachadas.



Playas, islas y termas



Igual que la zona que descubrió el gran almirante, Colón tiene numerosas islas vírgenes hermosas para el turismo, como las de San Francisco, Queguay y Hornos, casi todas con amplios bancos de arena blanca y cubiertas por una selva en galería de árboles misioneros cuyas semillas bajan con las aguas. Al ser inundables, se encuentran desiertas y floridas porque nadie se anima a construir sobre ellas.

Sobre la costa, se pueden disfrutar siete kilómetros de playas amplias. Entre los arroyos Artalaz, al norte, y La Leche, al sur, hay cinco balnearios: Playa Norte, Club Piedras Coloradas, Santiago Inkier, Playa Nueva y Playa Honda. En ellos es posible nadar o practicar kayak, remo, windsurf, navegación a vela o esquí acuático.

No es casual que dos balnearios de la zona hayan logrado la certificación IRAM 42100, poniendo el acento en la "Gestión de la calidad y la seguridad ambiental en balnearios". Se trata del balneario Villa San José, en el municipio Villa San José, y Playa Punta Colón, en la costanera norte de Colón. El objetivo es contribuir "a la mejora de la calidad de los servicios y realizar actividades en forma segura para usuarios y empleados, cuidando el ambiente y contribuyendo a la protección de los recursos naturales y culturales".

Como otros destinos de Entre Ríos, Colón atrae con sus aguas termales, que, desde 1996, brotan de la tierra a 36 grados y permiten a los turistas pasar un día de relax, con spa y baños en el balneario local incluidos.

El complejo posee diez piscinas familiares, que permanecen abiertas de 9 a 21. Los visitantes más estresados pueden acompañar los baños con masajes y fangoterapia. La especialidad del centro son los masajes suecos.

También para viajeros que necesitan descanso, el hotel Quirinale puede ser una opción atractiva, con sus dos piletas —la interior termalizada y climatizada a 38 grados— y un solarium de 400 metros cuadrados que mira al río en una sinfonía amable de beige y azul. El séptimo piso pone a disposición de los huéspedes sus veinte años de experiencia en servicios de spa y de recuperación corporal. Un piso más arriba se encuentra el casino.

Otra forma de tentar a la suerte es mediante la pesca. El río Uruguay es rico en dorados, enormes surubíes, tarariras, bagres y bogas.

En el club Náutico del balneario norte o en la costa del sur se puede probar suerte sin riesgo a quedar defraudado. Una opción interesante: para hacer trolling en los canales o pescar con mosca hay salidas embarcadas.

Ubicado a 50 kilómetros de Colón, el Parque Nacional El Palmar es quizás el mayor atractivo de la zona. Con 8.500 hectáreas de palmeras yatay, bosques en galería y pastizales, el lugar alberga una rica fauna silvestre y propone diversos circuitos con vistas conmovedoras.
Más información: www.tierradelpalmar.com.ar *


Un recorrido con historia



Colón tiene una rica historia para contar. Los que deseen conocer los orígenes de la ciudad pueden comenzar el circuito histórico visitando un exótico molino construido en 1888 por Juan Forclaz a cuatro kilómetros de la ciudad. Pionero como el Colón histórico, Forclaz se confundió al trasladar la forma de construir molinos en Holanda a las tierras entrerrianas. Construido para moler trigo y maíz, nunca encontró los vientos necesarios para trabajar plenamente. Pero, como el protegido de Isabel la Católica, el fracaso lo llevó a la fama: el Molino Forclaz fue declarado Monumento Histórico Nacional y constituye un símbolo del esfuerzo y el tesón de los colonos. Rodeado del verde entrerriano, puede visitarse como una curiosidad, con sus 25 metros de circunferencia y 12 metros de alto.
Más información:
Histórica Zona Colón *


Otra visita cultural es el museo de Colonia San José, a 11 kilómetros de Colón. Inaugurado en 1957 frente a la plaza principal de la ciudad, reconstruye los orígenes del pueblo en una casona colonial, con recuerdos salidos de las valijas de los primeros pobladores. Actualmente reúne herramientas, máquinas de labranza, muebles, elementos de culto, monedas, libros, vajilla, trajes de época y carruajes históricos. Para no quedar reducido a una visita pasiva, el lugar propone actividades interactivas para niños y videos donde familias de inmigrantes cuentan su historia.

Unos kilómetros más adelante, también Villa Elisa tiene su museo de recuerdos, situado en el antiguo casco de la estancia "El Porvenir". La rodean un parque, juegos, parrillas y un mini-zoo. Una vez allí, el resto del paseo se puede seguir en tren, ya que el Ferroclub Central Entrerriano ha reconstruido una vieja locomotora y ha reacondicionado las vías férreas. El tren histórico recorre los 36 kilómetros que separan esta ciudad del Palacio San José, como lo hacía en el pasado.

Este palacio es una grata sorpresa para el viajero. Antigua residencia del general Justo José de Urquiza y su numerosa familia, impresionan lo moderno y lo lujoso de su instalación, como las instalaciones de agua corriente cuando todavía este servicio no estaba en Buenos Aires.

Además, el palacio cuenta con un lago artificial, y bustos de personajes históricos en los jardines y las habitaciones para familiares y huéspedes. Sin embargo, el punto más sorprendente de la visita es la huella ensagrentada del prócer que allí descansa desde la tarde del 11 de abril de 1870, cuando un grupo de enemigos entró en su habitación para matarlo.



Los vestigios de Liebig



La silueta de la fábrica abandonada del cercano Pueblo Liebig recuerda otros tiempos más prósperos. Las ruinas de una calera y un par de antiguos barcos encallados quedaron como huellas de un pasado que permite ser reconstruido con la imaginación. Es que el poblado surgió a partir de un gran frigorífico de capitales ingleses que funcionaba a principios del siglo XX y exportaba su producción. La planta llegó a emplear a 3.500 personas, que le daban un gran impulso al lugar. Hoy quedan sólo los rastros de aquel pasado bullicioso, con sus hornos y sus cámaras de frío alimentadas por motores de barco. El Centro de Interpretación Audiovisual del pueblo brinda una buena síntesis de su historia.

Vale la pena perderse entre las calles tranquilas de Liebig para visitar los chalés que estaban destinados al personal jerárquico inglés de la compañía, así como las casas de los trabajadores.

Más información: www.zonacolon.com/liebig.htm *

Para quienes visiten la ciudad de Colón también es recomendable hacer una escapada de 30 kilómetros hasta Colonia Hocker. Se trata de una antigua villa de inmigrantes donde 42 años atrás fue abierto el Almacén Don Leandro. Después de almorzar unas pastas caseras o asado, el lugar ofrece cabalgatas y paseos en sulky.

De regreso a Colón, cuando cae el sol y el río Uruguay se puebla de una sutileza de colores, si el turista tiene un alma sensible quizá se permita recordar los versos de Jorge Enrique Martí, un poeta de estos lares: "Yo soy Colón, labriega y navegante/ soy la novia del río de los pájaros/ mi nombre tiene insignias de almirante/ y la diáfana sombra de los plátanos".


» Variada oferta gastronómica

» El Mirador

» El Palmar, una maravilla natural

» Miniguía


 


LA BUENA MESA
Variada oferta gastronómica


Como muchas ciudades turísticas de la Argentina, Colón posee una variada oferta gastronómica: china, europea, internacional y parrillada son algunas de las opciones que pueden degustarse. Sin embargo, la especialidad de la ciudad es el pescado de río: surubí, dorado, boga o pejerrey. En los numerosos restaurantes de Colón, el pescado se sirve de todas las formas posibles. Si bien el dorado o surubí a la parrilla son un clásico, también pueden saborearse platos más elaborados, con distintas y sabrosas salsas, al limón, al vapor o al paquete (con papas, tomates y salsa).
 


El Mirador


Diana Pazos.

Fue el viaje menos pensado. Casi una travesura. A mediados de un febrero, simplemente, nos fuimos. Colón, de inmediato, se presentó con un guiño cómplice y de bienvenida, apasionado como todo arrebato y con la frescura de las cosas espontáneas. No olvido las playas silenciosas formadas por bancos de arena, las tardes sumergida en el río Uruguay, la costanera estrellada y su impronta de pueblo después de cenar surubí... ¿Una imagen? Los pobladores con su caña de pescar al hombro y su paz, rumbo al río, siempre.

Hasta que llegó la hora de la exuberancia tras la aparente modestia de El Palmar, que cada sentido fue descubriendo en forma paulatina mientras sorteaba arroyos entre el millón de esbeltas palmeras yatay. Exuberancia que convirtió a Colón en mucho más que una escapada.

 


IMPERDIBLE
El Palmar, una maravilla natural


Sobre la margen occidental del río Uruguay y a 54 kilómetros de la ciudad de Colón, se despliega todo el verde del gran Parque Nacional El Palmar, de 8.500 hectáreas. Se trata de un mosaico de palmares, pastizales y bosquecitos, interrumpidos por pajonales y sectores de selva en galería que acompañan cursos de agua. Inaugurado en 1966 con el objetivo de conservar este terreno rico en palmeras yatay, el Parque presenta un relieve suavemente ondulado, con arroyos de poco caudal que lo surcan de oeste a este hasta desembocar en el río Uruguay. A la vera del curso cristalino de los arroyos, se extiende la tupida selva en galería.

Entre la nutrida fauna del lugar se destacan los pájaros carpinteros, los ñandúes y los zorros de monte, que suelen verse en los caminos del Palmar. Cerca del Centro de Visitantes —que brinda información de la flora, la fauna y los aspectos históricos de la región—, el Parque posee un sector de campamento organizado, con sanitarios y proveeduría.

Cada sendero peatonal recorre un ambiente distinto: la senda a las Ruinas de Barquin conduce a las ruinas históricas de Barquin y a la playa del río Uruguay, donde se alquilan canoas. El sendero "El Mollar" recorre el bosque xerófilo y la selva en galería.

En el camino de acceso, se encuentran señalizados cuatro caminos interiores: el circuito de La Glorieta y el del Arroyo El Palmar llevan hasta estos cursos de aguas a través de densos palmares. Ambos cuentan con los mejores miradores. En tanto, el sendero vehicular conduce a la playa y el Camino al Arroyo Los Loros, atraviesa un área de palmar ralo.
 


Miniguía


*COMO LLEGAR. Desde Buenos Aires a Colón son 330 km, por ruta 9 (Panamericana ramal Escobar) hasta Zárate-Brazo Largo, ruta 12 hasta Ceibas y ruta 14. Desde Retiro, el servicio semicama de Flechabus (5 hs) cuesta $ 35; cama, $ 40.

*DONDE ALOJARSE. En el hotel Quirinale (5 estrellas), 2 noches con media pensión cuestan $ 345. En Semana Santa, el "Pack Puente" (8 noches con una de regalo), $ 1.191 por persona en base doble. En el Costarenas (4 estrellas), la habitación doble cuesta $190. Bungalows para 4/7 personas, www.BungalowsCoBER.com.ar. *

*OTROS PRECIOS. La entrada general al complejo termal sale $ 7; para chicos de hasta 11 años, $ 3; menores de 3 años, gratis y jubilados, $ 4. Masajes y tratamientos faciales, $ 20. Abre de domingo a viernes, de 9 a 20; y sábados de 9 a 21. Teléfono: (03447) 424-717. La entrada al Parque Nacional El Palmar cuesta $ 6; menores de 14 años y jubilados, gratis.

En Buenos Aires, Casa de Entre Ríos: Suipacha 844, tel. 4326-2703 / 0810-444-8874

En Colón, teléfono: (03447) 421-996/233

 

www.ZonaColon.com

 

Nota: * agregado por www.ZonaColon.com