Paseos por el río y vida muy tranquila
COLON,
Entre Ríos.- Recostada sobre el río
Uruguay, esta ciudad es una de las
alternativas preferidas a la hora de
planear algunaescapada. Sus comienzos
datan de 1863, cuando desembarcaron los
primeros colonos de origen suizo,
saboyano, piamontés y francés, para
trabajar la tierra e impulsar el agro.
Hoy, con más de 16.000 habitantes y el
enfoque puesto en la actividad
turística, esta apacible urbe
entrerriana brinda alternativas para
descubrir. Sus anchas calles arboladas
se asientan sobre suaves lomadas, que le
dan un aire pintoresco al trazado. La
plazaWashington señala la zona céntrica,
con la Municipalidad y la neoclásica
parroquia Santos Justo y Pastor sobre
los laterales.
Entre las reliquias aún seconserva
elsolar donde funcionó el primer
Registro Civil de la Nación. Caminar por
la 12 de Abril permite descender hacia
el río, pasando por el sector
comercial,el museo histórico regional y
el centro artesanal La Casona, antiguo
edificio delsiglo XIX donde se exponen y
venden artesanías del lugar. Hay muy
buenos trabajos en cuero, madera, plata,
mimbre y palma, entre otras variantes.
A escasos metros, la avenida costanera
Gobernador Quirós exhibe todo su
esplendor, con la vista del Uruguay -
el río de los pájaros -, cuyas aguas
corren hacia el Plata llevando algunos
camalotales que vienen desde las tupidas
regiones litoraleñas.
A la pesca
La silueta de un carguero irrumpe en el
ancho cauce, mientras que algunas
embarcacionescon pescadores tientan
suerteante el voraz pique de algún
dorado. En la ribera se extienden
diversas playas y en el extremo norte,
el Club Náutico, las instalaciones
portuarias y el camping municipal.
Es imperdible una visita al complejo
termal, con siete piletas al aire libre
y semicubiertas de aguas bicarbonatadas
y sódicas (la entrada es de 2 pesos y
está abierto de 8 a 24).
Para los amantes de la aventura, hay
travesías en 4x4por médanos y terrenos
rurales de tres horas, con un costo de
20 pesos y excursiones náuticas a islas
solitarias (entre 10 y 20 pesos).
Sobre la costanera también resalta la
imponente mole del hotel Quirinale, uno
de los principales del lugar, donde
además está el casino.
Lindero,el parque Quirós destaca sus
escalinatas, sendas peatonales, palmeras
y miradores hacia el río. Allí comienza
el sector de campings y balnearios,
dotados de interesanteinfraestructura.
Durante el recorrido por los alrededores
habrá queincursionar por el añejo molino
de vientoForclaz, construido entre 1887
y 1890.
Esta preciada obra, con reminiscencias
holandesas, fue erigida por el suizo
Juan Bautista Forclaz para trabajar la
molienda del cereal. Pero sus intentos
fueron en vano por un pequeño detalle.
En esta zona hay poco viento, el
elemento esencial para el funcionamiento
de aquella añeja torre.
Desde 1985 es Monumento Histórico
Nacional y está a cuatro kilómetros en
el viejo camino que une Colón con el
pueblo agrícola de San José(ruta 26).
Este pueblo fue el primer asentamiento
de los colonos, que también merece
visitarse para recorrer su museo
regional, que exhibe objetos y
testimonios que recuerdan el proceso de
la colonización agrícola.
Porla misma ruta,desde el molino sólo
seis kilómetros habrá que realizar para
llegar a esta pequeña localidad fundada
por Justo José deUrquiza, en 1857.
Desde Colón, si la idea es cruzar a
Uruguay, a 35 kilómetros por la ruta
nacional 14 nace el camino de acceso que
lleva al puente internacional General
José Gervasio Artigas.
Su estructura, de 2360 metros, surca el
río Uruguay y permitearribar a la ciudad
de Paysandú, en el país vecino.
Para quienes prefieran quedarse de este
lado, por la misma ruta 14 yunos
kilómetros más adelante (en total 49
desde Colón) se llega hasta el Parque
Nacional El Palmar, reserva de 8500
hectáreas poblada de palmeras yatay, de
alturas que promedianlos quincemetros;
algunos ejemplares alcanzan los 200
años.
Por caminos interiores se pueden
recorrer distintos circuitos que ofrecen
fantásticasvistas, llegando hasta
pequeños arroyos y miradores naturales.
El verde contrasta con la tierra
colorada de los senderos que van
filtrándose entre el palmeral, brindando
bellísimos paisajes que cambiansus
tonalidades de acuerdo con la luz solar.
Aves en verde
Numerosas aves habitan en el parque
destacándose loros y cotorras. Entre los
mamíferos, nutrias, carpinchos y
vizcachas.
Al final del camino principal, se llega
a la costa del Uruguay donde se
encuentra un camping,diminutas playas,
la Intendencia y el Centro de
Visitantes, en el que mediante gráficos
y fotografíaspermite interpretarse la
formación de la reserva, la flora y la
fauna del lugar.
Abundante naturaleza, variadas
propuestas y completos
servicios.Atractiva fórmula eneste
tradicional destino de Entre Ríos, que
tiendea paliar el trajín de las grandes
ciudades, invitando a sus visitantes a
disfrutar de las bondades y de la tan
ansiadatranquilidad que se advierte en
todo su entorno.
Marcelo Ruggieri
Datos
útiles
Cómo llegar: en auto desde Buenos
Aires son 320 kilómetros por la rut
Panamericana, complejo Zárate-Brazo
Largo (peaje 4,80 pesos), ruta nacional
12 hasta Ceibas (autopista) y luego ruta
nacional 14 (peaje 2,80) hasta Colón.
La Nación, 22-12-00