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Editorial:
Un partido del orden y la administración
El nuevo partido .
Es preciso vivir en época. Los partidos
políticos que no se encausan en las
corrientes evolucionistas del presente,
que pretenden contrariar el
desenvolvimiento tranquilo de
acontecimientos que se imponen por su
propia voluntad, como consecuencia de
los momentos históricos porque
atravesamos, que tratan de magnificar
hechos que carecen de importancia
positiva, como factores de acción
política, están destinados a fracasar
invariablemente, faltos de ambiente y
ahogados por el indiferentismo político.
Tal sucedió con el movimiento político
que se trató de realizar en Entre Ríos y
que careció de ambiente propicio para el
desenvolvimiento de su acción, porque
constituye una negación de las
tendencias en que se inspira la opinión
pública.
Nos referimos a la nueva coalición de
los elementos opositores a la situación
dominante en Entre Ríos y que, en el
fondo, no es ni significa otra cosa que
una asociación comandita formada por dos
grupos personalistas que anhelan
apoderarse del gobierno para la
satisfacción de sus ambiciones
inconfesables y a la que, por un
inexplicable error de hechos y de
fechas, se habían incorporado algunos
elementos bienintencionados, que
creyeron que son posibles las reacciones
políticas dirigidas por hombres de otras
épocas, que han pasado para siempre
barridas por el ambiente de franca
evolución iniciado en el país como
consecuencia de nuestra mayor cultura y
de la transformación ya franca y
definida del espíritu público.
En efecto, la nueva coalición opositora
no es ni significa sino una reversión a
los tiempos de la política brava, cuyo
recuerdo, por las enseñanzas que
entraña, no debe olvidar jamás el pueblo
de Entre Ríos.
Y de que es una reversión hacia un
pasado que jamás volverá por que hay mas
educación cívica en las masas, lo
demuestra el hecho de que el pueblo, ya
más consciente y más pensante, la
rechaza casi unánimemente.
Ahora se ha constituido nuevamente bajo
la pomposa denominación de Unión Cívica
Popular y su primer acto fue dar al
pueblo una exposición de agravios a
guisa de manifiesto y que no fundamenta
con la relación de hechos concretos y
que termina con una declaración de
abstención electoral, también aunque
seguida de una bravata digna de los
tiempos en que los problemas electorales
se dilucidaban a tiros y faconazos.
Tal política no puede prosperar en Entre
Ríos, porque la rechaza el ambiente de
trabajo , de prosperidad y de progreso
que se advierte por doquiera y que tiene
como su principal propulsor al partido
que gobierna con el apoyo y el prestigio
de la verdadera opinión, es decir de la
opinión que condensa a los nacionales y
extranjeros que anhelan orden,
libertades, garantías y administración
para desenvolver sus iniciativas y
energías de labor y engrandecimiento.
La nueva coalición tendrá, pues, el
mismo destino que tuvieron los
anteriores, porque no es posible
contrariar las corrientes de la época,
sin exhumar los partidos personalistas
que pasaron para no volver.
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