Emprendimiento conjunto entre www.ZonaColon.com y Diario El Entre Ríos para el rescate de la  memoria regional

 

  • CENTENARIO DEL NATALICIO DEL DR. RICARDO MAXIT (ex-Director de El Entre Ríos) (1906-1960)

El domingo 16 de diciembre y el Colón de 1906

Una ciudad puerto progresista, pero preocupada por las inusitadas mangas de langosta y por un ciclón y granizo desoladores

Ese  domingo 16 de diciembre de 1906 el niño que daba los primeros llantos en el hogar formado por el fotógrafo José Maxit y por María Rosa Buthay, y que sería bautizado e inscripto con los nombres de Ricardo Segundo, traía alegría a un hogar que si bien no había sido alcanzado por el ciclón y el granizo que seis días antes, el lunes 10, derribaron parte de las viviendas de Colón y causaron grandes daños en las  quintas y en  las colonias, veía a muchos de los conocidos y parientes –mayoritariamente agricultores- preocupados por las pérdidas que se calcularon en la astronómica cifra para la época de $ 130.000.

                Y llegaba al mundo en una fecha y en una población  que también sufría, como si  la fiera tempestad  no bastara, una extraordinaria invasión de langosta saltona que tenía literalmente sitiada la planta urbana y tomadas las quintas y el ejido.

                Aquel domingo 16 de diciembre, los obreros de la Municipalidad de Colón que presidía Apolinario Sanguinetti - el director de El Entre Ríos, a quien el recién nacido sucedería con el correr de los años - y de la “Defensa Agrícola” no daban abasto para quemarlas, y esta Hoja informaba en las ediciones del sábado 15 y el martes 18 que “no obstante todo eso (la lucha sin cuartel), los alrededores de la ciudad están totalmente cubiertos por el acridio”

                A pesar de la costumbre, y de lo habitual que eran las invasiones del acridio, esta Hoja resaltaba en la oportunidad que “en la planta urbana como en la zona de quintas se ha procedido al enterramiento del contenido de un increíble número de bolsas de langosta.”

                Fue necesario levantar un censo y sortear a 200 vecinos en grupos de 25 para que concurrieran a destruir las langostas a partir del día anterior, es decir del sábado 15.       

                Ese caluroso domingo 16 de diciembre de 1906, entonces, cuando nació aquel niño, las circunstancias se conjugaban para mostrar con crudeza que hace un siglo, en algunos aspectos, las condiciones de vida de los colonenses eran mucho más precarias. O lo que es lo mismo, mucho más expuestas al juego de dados del destino.

                Por aquellos días de zozobra para la colonia, nacía un niño “urbano” y en el hogar de un fotógrafo que se había establecido en enero de 1904, pero muy vinculado con el trabajo de la tierra por sus tíos, sus abuelos y sus parientes ( que ganaban en aquellos primeros años del siglo XX importantes medallas y premios en Exposiciones Nacionales realizadas en Buenos Aires y La Plata por sus productos de granja y viñedos)  y por el entorno. Y con los años, ello explica con claridad por qué fue un consejero y también un apasionado defensor de los colonos, del agro, del crédito agrícola, del fomento y del aliento y orientación en la comercialización de esos productos, y empleó en el Parlamento Nacional,  en muchas oportunidades su conocido “pico de oro” (como lo calificó en 1942 el Dr. Félix Decurgez de San José), y logró que visitaran la ciudad y el departamento integrantes del gabinete del entonces Presidente de la República  Doctor Ramón S. Castillo. Los Ministros de Agricultura, de Obras Públicas, Directores de reparticiones nacionales arribaron a pedido suyo a nuestra zona hasta el derrocamiento del gobierno en la Revolución del 4 de junio de 1943.

Lo mismo hizo invariablemente desde las columnas de El Entre Ríos y cuando ocupó la Cámara Baja Provincial. Por eso se explica que en los comicios para diputados nacionales, del 8 de marzo de 1942 ganara el escaño con holgura en la provincia, obteniendo una gran diferencia en el departamento y se alzara con cien por cien de los sufragios emitidos en una escuela de Colonia Nueva.

Aviso en las elecciones en las que fue consagrado Diputado Nacional el Dr. Ricardo S. Maxit, el 8 de marzo de 1942

Colón y el Departamento en 1906

                Y cómo era Colón y el departamento que encontró aquel niño al dar los primeros pasos o al visitar las granjas de sus familiares?

                Colón cumplía un siglo atrás plenamente su destino y función de ciudad puerto para el que fue fundado, contando con unos 3500 habitantes, y como cabecera de un departamento que suma unos 20.000 vecinos, y donde alrededor del 65 % de la población vive en las quintas, los más en las chacras (las concesiones otorgadas por Urquiza y las que fueron surgiendo en las décadas de 1870, 1880 y 1890)  y algunos en los latifundios, sobre todo al norte del arroyo Perucho Verna y hasta el Arroyo Grande, en las estancias del Dr. Socas, de Mabragaña, del Dr. Ferreira, del Dr. Quesada, del Dr. Arana, de los Sáenz Valiente, de los Jorge, de Gilbert,  de Lazcano y del General y Doctor Benjamín Victorica.

                El departamento cuenta unos 20.000 habitantes y la segunda población es Fábrica Colón con unos 1800 habitantes. Le siguen, en ese orden: San Salvador casi con otros tanto,  y mucho más atrás Villa San José y Villa Elisa, que tenían unos 900 habitantes y 700 habitantes respectivamente. Aún no habían sido fundadas Ubajay, ni La Clarita, ni Arroyo Barú ni las próximas Primero de Mayo y Pronunciamiento (como estaciones).

                La agricultura era la actividad predominante y se sembraba lino, maíz y trigo en las 18 colonias que existían en el departamento.

                En uno de aquellos años, por ejemplo éstas eran todas las máquinas de las colonias: 1900 arados, 1350 rastras, 400 segadoras y 21 trilladoras.

                Estos los ganados: vacunos finos: 791. Mestizos: 97.105. Comunes: 52.000. Animales lanares: 213.000. Animales mulares: 800. Aves de corral 100.000

                Y estos los sembrados: trigo 3980 cuadras, lino 6063 cuadras, maíz 5409 y viñedos 4351 cuadras con 862.000 plantas.

                ¡Admirable relevancia de las viñas y los vinos en el departamento Colón de 1900, mas viñedos que trigo y casi tantos como maíz!

                Las granjas contaban además con infinidad de árboles frutales y además de la producción de huevos, se fabricaban toda clase de dulces, jaleas, quesos y embutidos, que se comercializaban en la zona y también en Buenos Aires y otras ciudades.

                Las industrias eran la molinera con el Molino Colón de Langevin y Cía que producía 400 bolsas diarias y valuado en $ 100.000, el Molino Villa Elisa de Roude hermanos y el Molino de Villa San José. También el Molino del Arroyo Urquiza y la gran cremería del Dr. Arana en la Estancia San Miguel y la de Olegario Mabragaña.

                Hasta 1906 se sucedieron campañas de trigo y lino exitosas. Las cosechas de 1907, 1908 y 1909, en cambio fueron dañadas o por el tiempo (lluvias excesivas o sequías) o la langosta, o ambas como en diciembre de 1906.

                De todas formas, los agricultores continuaban año a año sembrando y sobreponiéndose ante alguna caída ajena a sus esfuerzos hercúleos, con la “fe inquebrantable y confianza en el porvenir” que más de una vez resaltó Esta Hoja y que en buena medida mostró el Dr. Ricardo S. Maxit en su trayectoria vital.

                El transporte se realiza casi totalmente por vía fluvial y por eso a finales de año a los vapores de la Compañía de Nicolás Mihanovich se incorpora los del Lloyd Brasileño y a comienzos del mismo, un vapor propio de la Cooperativa Comercio de Colón que preside León Sardou y tiene como gerente a Diego Sanguinetti Sáenz, integrando capitales de grandes casas comerciales y los más afianzados agricultores de todo el departamento.

                Se realiza una nueva campaña para lograr que el vapor y los rieles corran desde la ciudad, en este caso a través de un “tranvía a vapor” con capitales mixtos del gobierno provincial y los comerciantes de las plazas que operan en el departamento.

                Colón gestiona también un muelle más amplio y  la canalización del paso de San Francisco y Almirón. La Municipalidad no permite desde ese año que los animales sueltos - caballos, vacas, potrillos, chivos, cabras, ovejas y cerdos- paseen a sus anchas por las calles de la Planta Urbana. También se hermosea la Plaza 25 de Mayo (hoy San Martín) y se obliga a los vecinos de calle América (hoy 12 de Abril) a revocar y pintar las propiedades (las fachadas de las viviendas) y levantar muros en los terrenos baldíos.

                A partir de ese año y por iniciativa del Sr. Lagiard se extiende el servicio Telefónico en la ciudad. Las principales arterias se iluminan por las noches con faroles a gas.

                Las entidades que funcionaban en la ciudad son la Biblioteca Popular Fiat Lux, la Parroquia de los Santos Justo y Pastor, el Templo Evangélico, la Jefatura de Policía “política” a cargo de don Francisco Batmalle, y la Municipalidad, donde el Intendente, de acuerdo con la Constitución de 1903, es designado por el Gobernador de la Provincia. Los ciudadanos eligen a los integrantes del Honorable Concejo Deliberante que sesiona desde el 1 de enero de cada año.

                También una Sociedad de Socorros Mutuos y el Club Colón, que concentra la vida social y en esos días fue elegido presidente el Sr. Diego Sanguinetti Sáenz, algunos encuentros en la Parroquia, en la Escuela Graduada Mixta de calle Urquiza y Alem, algún café, las reuniones de la sociedad de Beneficencia que sostiene el Hospital que muestra un crecimiento muy grande, sobre todo de Fábrica Colón.

                Se realizaban algunos “saraos”, y los casamientos y fiestas familiares eran parte de esta recreación que rara vez alcanzaba la madrugada, salvo en los días de carnaval cuando todo el mundo se volcaba a la calle América. Actuaban algunas bandas, se traían otras de Paysandú y comenzaban a difundirse los gramófonos y discos de pasta.

                A mediados de año comenzaba a quedar un poco más de tiempo libre: los comercios cerraban los domingos o al menos medio día. Y en Colón tenían su asiento decenas de grandes almacenes de ramos generales, muy bien provistos con productos del país y de las más diversas naciones del orbe.

                Se celebraban algunos feriados, que sobre todo daban lugar a expansiones en las colonias, en sus “centros sociales” que eran los almacenes de ramos generales y las pulperías, donde se corrían carreras cuadreras acompañadas por “carnes con cuero” y bailes. También se realizaban los sábados, kermeses y fiestas.

                Los suizos, italianos y franceses, celebraban con importantes encuentros y paseos campestres las fechas nacionales respectivas los 1 de agosto, 20 de septiembre y 14 de julio.

                El verano se disfrutaba en el río (en sectores delimitados para damas y niñas, por un lado, y para caballeros y niños, por otro)  o en el campo y había excursiones desde Paysandú, San José y Concepción del Uruguay atraídos por esta geografía de barrancas y construcciones que a Alejo Peyret, al contemplarlas un poco antes, en 1888, le parecieron nidos de palomas.

                Los suburbios, a partir de la Plaza Jorge Washington, la calle de las carretas y el barrio norte están poblados por ranchos rústicos habitados en su mayoría por los criollos de vieja cepa.

                La educación se extendía y se aproximaban a tres mil los chicos que recibían instrucción en 35 establecimientos escolares del departamento, todos del nivel primario. Los pocos que continúan estudios secundarios eran alumnos  del Colegio Nacional del Uruguay o de la Escuela Normal de la Histórica.

                En todo el año no se había producido un sólo asesinato en la ciudad ni en el departamento. Sólo fue seguido por la opinión pública un confuso hecho de un joven Ahumada y una huelga con represión en Fábrica Colón, donde los manifestantes hicieron gala de sus facones. La mayoría eran sanduceros y hasta el entonces Cónsul General del Uruguay en Buenos Aires (lo que ahora es el Embajador) vino a Colón. Sobre todo fue seguido por la prensa sanducera.

                Tal era el Colón y el Departamento de diciembre de 1906, mucho menos complejo en el entramado social, más sencillo, habitado por agricultores y comerciantes muy trabajadores y hasta abnegados, un poco abandonado del “calor oficial” en materia de obras públicas y de servicios, y a la vez más librado a los elementos naturales sobre todo en la actividad que desarrollaban la mayoría de sus habitantes: la agricultura y la granja.

Dr. Ricardo S. Maxit. Circa 1960 poco antes del trágico accidente en el que falleció a los 53 años de edad.


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