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Editorial:
Los festejos (conclusión)
. El baile. El amplio salón del Viena,
pletórico de luces, deleitaba la vista
con su aspecto riquísimo, incitando a
las mentes soñadoras y a los corazones
anhelosos a un placentero insomnio.
El murmullo, informe de voces
angelicales que arrebataban en explosión
alegre de los sentidos, las vibraciones
armónicas que ondulaban en la región del
aire, como curvas melódicas invisibles,
llenaban el alma de profundos
sentimientos impulsando la imaginación
hacia una fantasía fascinadora en que
vagaban las mas atrevidas idealizaciones
engendradas en la ardentia de un cerebro
iluso.
Tersipcore reviviendo en la latria ciega
de sus adoradores, reinaba en el salón,
donde un vaho de perfumes suaves e
incitantes se revolvía en espirales
ansiosas de expansión infinita.
Y allí, en ese ambiente embalsamado,
donde pululaban suspiros perdidos con
palpitaciones de ardientes pechos, donde
la sonrisa surgía en rostros alegres, y
sonrosados, allí en ese ambiente se
veían pasar por los remolinos
vertiginosos de los valses a parejas
galanas y jubilosas, con la satisfacción
más amplia retratada en sus semblantes
tentadores.
Y en incesante danza, y en un continuo
rumorear las horas transcurrían rápidas
y bulliciosas con momentos de gratos
deleitamientos.
Y entretanto, el cronista, celoso en el
cometido de su misión grababa en la
memoria sus impresiones que hoy al
vaciar en el papel, como un hacinamiento
de recuerdos plácidos , siente como un
resurgimiento de raras energías en el
corazón y en el cerebro, para siquiera
pálidamente bosquejar el hermoso cuadro
de cuya vida y colorido era alma mater,
el grupo de encantadoras niñas, flores
puras de nuestro jardín.
También contribuían a realzar lo
bellísimo del cuadro hermosas flores de
otro pensil, otro grupo de no menos
encantadoras niñas sanduceras que en la
tarde de ese día habían llegado a
participar de nuestras expansiones.
De la juventud no hablemos, dignamente
representada.
Sin decaer el entusiasmo se bailó hasta
las 12 y media.
En resumen fue un número de broche de
oro con el cual cerrar los festejos del
25.
Y repitiendo para terminar lo que
dijimos en el primer párrafo, un mejor
éxito no pudo haber pasado por la mente
de la comisión.
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