Entrevista a Luis Alfredo de Barruel Saint Pons
Arquitecto, pintor, escultor y cocinero

Se llama Luis Alfredo de Barruel Saint Pons, pero los
amigos lo llaman Pincho. Nos encontramos en el
restaurante La Fonda del barrio Artalaz, lugar rodeado
de objetos de otros tiempos en el que el pasado se
metamorfosea con el presente. Desde este espacio nos
cuenta Pincho su recorrido en esta vida, en este mundo
que compartimos. Sobre cómo la curiosidad lo llevó a
zambullirse y explorar diversas disciplinas expresivas,
el dibujo, la pintura, la cocina, la arquitectura, la
escultura, la música. Sus palabras, en primera persona:
¿Recordás que te movilizó a dibujar y a pintar?
Siempre dibujé, por eso probablemente seguí
arquitectura. Ya de chico pintaba. La pintura y la
música eran dos cosas que siempre me atrajeron mucho.
Después me fui a vivir a Concepción del Uruguay, me
enteré que había un coro y resulta ser que es un coro
bárbaro.
Mi viejo dibujaba muy bien, tengo una tía que es
pintora y yo creo que es curiosidad, yo siempre traté de
hacer de todo un poco.
¿Desde qué camino venías y como llegaste al de
las esculturas soldadas en chapa?
Yo profesionalmente empecé a trabajar a los 23 años,
cuando me recibí, con una gente que hacía edificios y
yo ya era el arquitecto. Para las obras, teníamos
nuestra carpintería de madera y nuestra herrería. Y el
herrero era un maestro, era escultor. Y en sus ratos
libres cuando dejaba de hacer todas las ventanas y
puertas, hacía esculturas. Las primeras esculturas no
eran tan lindas, hasta que el tipo se fue
perfeccionando y logró ser premio del salón nacional,
que es el máximo galardón. Bueno es un maestro, Julián
Agosta se llama, es un capo. Y bueno, él a su vez cuando
dejó la herrería, puso un taller que daba clases,
entonces yo empecé a ir. O sea, él dejó de ser mi
herrero para ser yo su discípulo. Aparte era muy
gracioso porque íbamos a las clases de él y
terminábamos cocinando y tomando vino entre todos. Esta
la hice en el taller. Normalmente es chapa o planchuela
que la vas modelando y el color se lo das con ácidos,
sulfúrico, nítrico, muriático. Y las texturas se las das
con la soldadora.
Exploras diversas formas de expresión, la escultura, la
música, la pintura ¿ Y también la gastronomía?.
Sí, la gastronomía siempre me interesó, me parece
apasionante la cocina. Inventar y crear platos que son míos,
siempre me gustó. En el 97, 98 decidí cambiar de rubro y
la verdad que es una experiencia muy linda, la disfruto.
Vos pensá que me casé a los 22 años, estuve 17 años
casado, tuve 5 hijos y en mis 17 años de casado, si mi
mujer cocinó tres veces es mucho. O sea, yo hacía
edificios, era arquitecto con estudio y todo y cuando
llegaba a mi casa cocinaba al mediodía y a la noche,
todos los días.
¿Y qué tienen en común la cocina, la música, la
pintura, la arquitectura?
Son todas cosas que tienen que ver con la creación, son
artes. Creo que estar en medio de todo eso es realmente
interesante.
De Buenos Aires te fuiste a Concepción. ¿ Por
que fuiste a vivir a Concepción?
Claro, de Buenos Aires fui a Concepción. Porque yo nací
en Concepción del Uruguay. Mi abuelo paterno era marino,
se retira de la marina se engancha en prefectura y lo
nombran prefecto de la zona del río Uruguay, cuando mi
viejo era chiquito. Y por parte de madre, mi apellido es
Texier, la familia Texier es vieja en la provincia. Mis
abuelos son de Concepción del Uruguay, mis padres se
criaron y conocieron en Concepción. Después mi papá
siguió la carrera militar y se fue, de ahí que yo viví
en Buenos Aires. Y después siempre en Buenos Aires,
estudié, hasta que un día me cansé y dije basta, me
pudrí de Buenos Aires y me fui a Concepción. Fue una
época muy linda en Concepción del Uruguay, del 86 hasta
el 93 o 94. Después me volví a Buenos Aires porque me
encargaron una obra grande, la Universidad de Maimónides,
que me llevó tres años, hasta el 97 y en el 98 me volví.
Y bueno, ahora hace diez años que estoy junto a una
mujer extraordinaria, Raquel, a quien le agradezco
enormemente el apoyo que me dio y da en todos los
aspectos. Y ya hace seis años que nos radicamos en
Colón, y aquí estamos, poniendo toda la energía en el
restaurante La Fonda, del barrio Artalaz.
FIN
Entrevista: Lic. Lilián Paradiso
Fuente:
www.EmbajadaCultural.com.ar
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