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La Asamblea Ciudadana
Ambiental de Gualeguaychú
realizó el cacerolazo en
el puente internacional
“General San Martín”, la
caravana náutica en las
aguas del río Uruguay y el
“escrache” ante las
oficinas de la Unión
Europea en Buenos Aires.
El incidente más grave y
serio sucedió en aguas del
río Uruguay. Los
asambleístas que
intervinieron en la
caravana náutica habían
parodiado la condición de
pirata de la empresa
Botnia y del gobierno de
Finlandia. En un momento,
la Prefectura Nacional
Naval uruguaya intentó
abordar una de esas
embarcaciones, y uno de
sus hombres se lanzó hacia
el “barco pirata”, pero
los asambleístas
resistieron ese abordaje y
luego de propinarle una
paliza, cayó al agua para
ser salvado minutos
después por sus camaradas.
El incidente es grave y
demuestra el autoritarismo
del gobierno uruguayo, que
incluso haciendo valer una
ley del siglo XIX no
tolera las protestas de
los argentinos contra
Botnia, a quien defiende a
capa y espada; y se
arriesga a violar claros
códigos de navegación dado
que las embarcaciones de
los asambleístas jamás
dejaron de circular por el
agua.
La embarcación “El
Pampero” fue la más
comprometida, porque a
pesar de que nunca dejó de
navegar y jamás tocó suelo
uruguayo, fue arrinconado
en el río por dos lanchas
patrullas de la Prefectura
oriental y una embarcación
de la Armada de ese país.
Las maniobras de las
fuerzas de seguridad
uruguaya pusieron en
peligro la vida de los
asambleístas que estaban
en “El Pampero”, porque
luego de encerrarlos, una
lancha los chocó, colisión
que rompió la baranda del
barco y varias maderas.
Pero, lo más grave fue que
le aprisionó la pierna al
asambleísta Gustavo
Zapata, quien sufrió dos
heridas cortantes y
presentó luego un fuerte
dolor en su tobillo.
Los incidentes en el río
fueron muy graves y los
asambleístas esperan un
enérgico repudio del
gobierno nacional y una
queja de cancillería
argentina, porque la
agresión provino de la
Prefectura Naval uruguaya,
que intentaron -violando
las leyes náuticas-
aprisionar a las
embarcaciones mediante
cabos, los que fueron
cortados por los vecinos
que resistieron este
abordaje.
Los asambleístas que
participaron de la
caravana náutica no dejan
de reconocer como algo
positivo la actitud que
adoptó la Prefectura Naval
Argentina, que se
interpuso a la Prefectura
uruguaya e impidió de esa
forma, que las cosas
pasaran a mayores. “Nos
sentimos protegidos por la
Prefectura argentina”,
indicó Zapata a EL
ARGENTINO; quien además
del dolor por los golpes
recibidos en su pierna,
expresó que su dolor más
grande “está en el alma”
porque esta provocación
fue orquestada por las
fuerzas de seguridad
uruguaya.
De todos modos, la
motivación de la protesta
de ayer -coincidente con
la visita de funcionarios
europeos a la planta de
Botnia- fue expresarle al
mundo que la región no
otorga la licencia social,
a la vez que se pide su
relocalización fuera de la
cuenca y exteriorizar que
Europa no puede ni debe
tomar esta región como el
basurero del mundo; como
así también llamar la
atención de los gobiernos
porque el saqueo y la
contaminación se producen
por su claudicación.
La proclama que se leyó
tanto en el puente como en
la Ciudad de Buenos Aires,
resalta la importancia de
revalorizar los recursos
naturales y les recuerda a
los funcionarios europeos
que la mayoría de las
familias afincadas en la
región tienen una fuerte
raíz con el viejo
continente y que ese
“ambiente acogedor que
encontraron los
inmigrantes” hoy será
destruido por las empresas
contaminantes que Europa
se saca de encima.
También la protesta
expresó la necesidad de
terminar con el saqueo de
empresas como Botnia y la
necesidad de defender la
vida.
Y desenmascararon las
falsas expectativas de
trabajo y bienestar que
prometen esta clase de
emprendimientos, que se
caracterizan por
despreciar las voces de
los ciudadanos,
convirtiéndose así en
empresas invasoras con
clara raigambre
colonialistas.
La movilización en el
puente internacional a
pesar de no haber contado
con una multitudinaria
participación, fue más que
elocuente y se hizo sentir
a partir de las 13, cuando
las cacerolas comenzaron a
sonar al compás de la
consigna: Fuera Botnia de
la región.
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