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26/08/06 -
Historias: Liebig, en
Entre Ríos
Un lugar ligado a la vida
de su frigorífico
Este pueblo comenzó a
crecer cuando la ya
desaparecida Liebig´s
Extract of Meat Company
Limited se asentó en la
zona.
LIEBIG, Entre Ríos.-
Generalmente los pueblos
de Entre Ríos están
ligados a su producción,
ya que muchos nacieron,
crecieron y se
desarrollaron gracias a
ésta. Pero lo cierto es
que ninguno lo está tan
íntimamente como Liebig. A
pocos kilómetros de Colón
y a orillas del río
Uruguay, este
pueblo tomó el
nombre del químico alemán
Justus Barón Von Liebig,
que en 1874 realizó el
descubrimiento de cómo
obtener extracto de carne
para poder conservarla.
Este lugar tomó vida
cuando Liebig s Extract of
Meat Company Limited se
asentó en la zona y creó
uno de los frigoríficos
más importantes de su
época.
"Nació como una
programación de la
empresa. Levantar el
pueblo a modo
de los ingleses es muy
distinta a la española.
Junto con la planta vino
la planificación del
pueblo y de
acuerdo a esa se edificó.
Por eso no existe una
fecha exacta de fundación,
porque no se hizo una
formal, del tipo español.
Se puede decir que fue en
1863 junto con el saladero
que funcionaba aquí o
cuando llegó la firma
Liebig s en 1903", explicó
Ignacio Ismael Barreto
escritor del libro
Liebig s, fábrica y
pueblo .
La localidad, de estilo
inglés, se desarrolló
alrededor de la manga por
donde pasaban los animales
y poco a poco comenzó a
crecer; de un lado los
trabajadores que vivían en
casas muy similares y del
otro el personal
jerárquico de la empresa
en distintas viviendas de
mayor categoría.
Los primeros pasos
En 1904 se construyó el
club Liebig, donde se
realizaban las
festividades de las fechas
patrias como el 25 de Mayo
y el 9 de Julio y se
convertía en cine cuando
lo requería la ocasión. En
1907 se inauguró la
biblioteca que cuenta con
una colección completa de
la revista Caras y
Caretas . Muy
posterior fue la
construcción de la capilla
Sagrado Corazón de Jesús
en 1950 por iniciativa de
la esposa del director de
Liebig s Extract of Meat
Company Limited.
"La capilla fue
patrocinada y financiada
por el director de la
empresa que se salvó de la
muerte por algo religioso
y él lo creyó así, por eso
se convirtió al
catolicismo siendo
protestante y la señora
una condesa de la realeza
británica fue la que puso
en marcha el proyecto",
afirmó Barreto.
Con 1600 habitantes en el
año 1906 y con muchos
inmigrantes golondrina, la
época de oro del
pueblo fue
durante las guerras
mundiales. En la primera
de estas contiendas, como
todo estaba menos
tecnificado, trabajaba más
gente. Se llegaron a
faenar hasta 3000 animales
por día. Entraba el animal
vivo y cuando terminaba el
día estaba en un una lata
de conserva. Durante la
segunda, venían los barcos
de ultramar y directamente
cargaban acá. Venían de
todas las nacionalidades,
italianos, noruegos e
ingleses", relató Barreto.
Cuenta la historia que en
1944 el buque Carvannon
Castle, de 10.000
toneladas, luego de partir
cargado con alimentos de
Liebig fue hundido en el
Atlántico por un acorazado
alemán antes de llegar a
destino.
Algunos personajes
importantes visitaron el
lugar, como el príncipe de
Gales, Eduardo VIII, que
abdicó al trono luego de
contraer matrimonio con
Wallis Simpson. En 1925
hizo un recorrido por
donde tenía inversiones la
corona. Para la ocasión se
ofreció una recepción en
la casa de visita y se
llamó a todos los músicos
de la empresa para tener
la banda propia en
condiciones. Cuando se fue
el ilustre visitante, las
mujeres del
establecimietno hicieron
un cordón para que pasara
entre ellas antes de subir
al barco a vapor en el que
regresaría.
La decadencia comenzó en
1970, aunque la fábrica
recién cerró en 1980.
Luego pasó a manos de la
firma Vizental, pero nunca
reabrió el frigorífico en
su totalidad y sólo
funcionó un sector muy
pequeño con no más de 100
empleados.
Abocado al turismo
Hoy, Liebig, como tantos
otros pueblos de la zona,
trata de abocarse al
turismo como un modo de
conservar su patrimonio y
su historia. "Vimos que la
manera más rápida para
quebrar la inercia
económica que se generó
después del cierre de la
fábrica era fomentar el
turismo. Lo que ofrecemos
diferente es el diseño
urbanístico, la
arquitectura muy
particular y la historia.
Estamos trabajando para
ver si podemos dictar una
norma que prohíba la
modificación edilicia, ya
que éste es un
pueblo
diferente", comentó Manuel
Sánchez, presidente de la
junta de gobierno.
Para esto se llevó a cabo
la segunda edición de la
fiesta del patrimonio que
se realizó en enero donde
se ofrecieron varias
charlas sobre el tema.
Además, este año se
inauguró el centro de
interpretación audiovisual
que muestra con
gigantografías y
fotografías la historia de
Liebig, su sistema de
producción, la vida
social, deportiva y
religiosa de aquellos
años.
El museo está atestado de
objetos de época y
recuerdos de aquellos que
dejaron su huella plasmada
en Liebig. Una muestra de
cuadros en donde los
motivos más recurrentes
son la problemática social
del cierre de la fábrica y
la vida tradicional y
costumbrista de Liebig, se
puede ver en El Zaguán,
una pequeña galería de
arte donde exponen
pintores locales.
Como se encuentra a
orillas del río Uruguay,
hay un club de Pescadores
donde se puede pescar
pacú, boga, surubí y
dorado además de quedarse
unos días a descansar. La
hostería Liebig es uno de
los típicos chalets
ingleses de la zona, que
fue refaccionado para
atender a los visitantes.
Todos los habitantes del
pueblo tienen
alguna anécdota o algo que
contar, orgullosos de su
pago y de su pasado.
Alcanza con salir a
recorrer Liebig para que
su historia vuelva a
cobrar vida y los
personajes del lugar
cuenten como el tesoro más
preciado ese legado que le
dejaron los ingleses.
Por Pablo Arrizabalaga
Para LA NACION
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