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Y allí es donde la tevé e
Internet cumplen un
rol fundamental. De
acuerdo con estadísticas
que brotan del último
informe Country Brand
Index —tendencias de
turismo alrededor del
mundo que desarrollan
expertos del rubro también
de diversos países—, los
viajeros se encuentran
cada vez más informados
antes de encarar un
recorrido. Saben sobre la
cultura, las comidas; los
paseos y la geografía de
los sitios a los que irán,
e incluso, con la ayuda de
Internet, terminan por
llevarse todo el bagaje
informativo necesario para
sus estadías.
El primer acercamiento, en
la mayoría de los casos,
asegura el estudio,
comienza por una imagen. Y
qué mejor que una imagen
animada para lograr el
efecto cautivante. Es así
que el cable, con sus
innumerables canales
dedicados a documentales e
incluso, algunos
específicos sobre viajes y
turismo, puede ser la
carta de presentación que
tiente al futuro viajero
en sus vacaciones.
Pero también, escuchar o
leer en
Internet las
experiencias de otros
turistas, aprender sobre
la vida de los pobladores
de un lugar determinado
(más aún, cuanto más
exótico sea éste),
escuchar sugerencias sobre
los mejores recorridos, y
por otro lado, ya en un
costado más actual,
utilizar a la tevé o
Internet como
informantes de los eventos
culturales y deportivos,
el clima para los próximos
días y el estado de las
rutas desde y hacia estos
sitios elegidos para el
descanso.
Desde antaño, las
vacaciones
Para remontarse al origen
de las vacaciones, en el
sentido literal de la
palabra (viaje de placer
bien lejos del trabajo),
habrá que rastrear la
historia en el siglo I
momento en que el
emperador Adriano
construyó desde y hacia
Galia y el Danubio una
serie de rutas comerciales
que luego las familias
patricias utilizaban para
sus primeros viajes
placenteros rumbo a
paisajes tan bellos como
nuevos.
En la cultura griega, el
inicio de los viajes llegó
con las Olimpíadas que,
cada cuatro años, los
obligaban a desplazarse
hacia la ciudad de Olimpia
en busca de diversión y
ocio.
Más adelante en la línea
del tiempo, en la Edad
Media surgen las
peregrinaciones religiosas
y con ellas, mapas y
servicios para los
caminantes; en la Edad
Moderna, es tiempo de
expediciones más
aventureras por los mares
con ánimo de conquista y
mucho de proeza; mientras
que en el siglo XVIII, las
vacaciones se tornaron
excluyentes a una minoría
de ricos pero luego fue la
expansión de las redes del
ferrocarril y las naves a
vapor en incipiente
desarrollo, los vehículos
que permitieron a otras
clases comenzar a hacer
turismo con vouchers por
servicios incluidos
(fueron los primeros, por
cierto, que se entregaban
como constancia de un
servicio de hotelería que
luego debía ser prestado).
Sin embargo, hubo que
esperar hasta el siglo XX
para que las vacaciones
tomaran su significado
actual, enfatizado por los
medios de comunicación, la
publicidad, la sensación
del descanso pleno. Fue
luego de la Segunda Guerra
Mundial cuando se asoció a
las vacaciones con la
buena vida y en las
décadas siguientes, se
vivió la real explosión
del sector turístico, con
legislaciones, servicios,
capacitación e intercambio
de viajeros entre países
merced a los beneficios de
la aviación comercial, la
diversificación del
consumo y los estilos de
vida que imponían a los
viajes como una forma de
crecimiento personal.
Los argentinos y sus
preferencias
Las encuestas se
reproducen por estos días
cuando el tema central
(además de las altas
temperaturas) son las
publicidades playeras con
jingles pegadizos y el
armado de valijas para
salir de viaje cuanto
antes.
Según el site
Todoparaviajar.com y su
última encuesta online de
la que participaron 5.700
personas, “el 58 % de los
viajeros argentinos toman
vacaciones entre diciembre
y febrero”, mientras que
en marzo, abril y mayo, el
22% elige salir a buscar
su merecido descanso
anual.
De acuerdo con el estudio,
“los viajeros planean sus
vacaciones en un 56% con
más de dos meses de
anticipación y el 36%, un
mes antes de partir”.
Sobre los destinos, un
estudio de la Secretaría
de Turismo de la Nación
indica que los argentinos
prefieren viajar dentro
del país y, en segundo
lugar, visitan el vecino
Uruguay. Brasil es el
tercero en la lista, lo
que evidencia que las
elegidas para las
vacaciones de verano son
las playas muy por encima
de las montañas.
Según un estudio de
American Express Travel,
la división de viajes de
la reconocida tarjeta de
crédito, el destino del
viaje de los sueños para
los argentinos es Europa
(43%), seguida del Caribe
y Centroamérica (14%) y
los países limítrofes
(11%). “Mientras tanto,
entre otras variables, el
viaje en pareja fue el más
elegido seguido por la
familia completa. En
tanto, la duración
perfecta de un viaje se
consideró de 17 días para
los hombres y de 21 para
las mujeres”, explica el
estudio.
Por otro lado, la
consultora Mindshare
realizó una investigación
para conocer el destino de
ensueño con nombre propio.
Y lo halló: para los
argentinos, Grecia es el
destino idea! con un 49%
de los votos. La siguen
París (42%), Roma (35%),
la Polinesia (35%) y Nueva
York (31%), Florencia
(30%), Australia (29%),
Venecia (28%), Barcelona
(28%) e Ibiza (21%),
explicadas las elecciones
en que los locales somos
turistas con interés
histórico-cultural, que se
enriquecen con esos
lugares.
En cuanto a lo que
fronteras adentro
respecta, San Martín de
los Andes va al frente de
las preferencias, seguido
por los glaciares de El
Calafate (36%), las
provincias del Noroeste
(35%), Ushuaia (3 5%) y
Bariloche (32%).
Siguiendo con la encuesta,
el 65% de los consultados
tuvo sus últimas
vacaciones dentro del
país. La mitad, eligió la
Costa Atlántica. El resto,
las sierras cordobesas y
la paz de Patagonia.
Sosteniendo la teoría de
que la playa va en punta
en las preferencias del
descanso estival, la
Secretaría de Turismo
define: cuatro de cada
diez personas prefieren ir
al mar. El 76% de los
censados, busca para sus
vacaciones máxima
tranquilidad. Sólo el 15%
prefiere lugares con mucha
actividad nocturna,
bullicio y movimiento. |