En el pueblo Liebig, en
Entre Ríos, no hay bancos,
ni farmacias, ni correo,
ni servicios médicos. Cada
tanto pasa un colectivo,
pero los caminos para
llegar son muy feos y el
pueblo, por momentos,
parece totalmente
incomunicado.
Pero hay una escuela, la
única del lugar, que no
sólo educa a 100 alumnos
de primaria y secundaria,
sino que, además, busca
valorizar su patrimonio
cultural y explotar el
potencial turístico de la
localidad.
Así, desde 2004, y
dirigidos por sus
profesores, los chicos de
la escuela Nº 16 Hipólito
Vieytes buscan testimonios
y filman los recuerdos de
los habitantes más
antiguos del pueblo,
fotografían e intentan
preservar la arquitectura
que los identifica,
elaboran mermeladas para
vender a los curiosos que
se acercan al lugar y
diseñan folletos
turísticos del pueblo.
Fundado, en 1903, en torno
de una empresa frigorífica
británica que cerró sus
puertas en 1980, el pueblo
Liebig fue perdiendo de a
poco a los jóvenes, que
partían en busca de
trabajo.
"Sentimos que los
habitantes no tienen
registro de que los
turistas, que
indirectamente llegan al
pueblo, son un recurso que
puede aprovecharse. La
inercia, la subestimación
y la añoranza de la
fábrica, que era
proveedora de trabajo y
servicios es lo que
buscamos revertir", contó
a Comunidad la directora
de la institución y una de
las creadoras de esta
iniciativa, María Rita
Cagigas.
Frente a este escenario,
el objetivo de los alumnos
y los 15 profesores es
rescatar la historia local
del pueblo, de unos 800
habitantes, y conservarla
para que no se pierda: la
arquitectura, las
costumbres, los
testimonios y todo aquello
que los identifica. "La
planta urbana se mantiene
intacta y los entendidos
dicen que es un estilo
único. Pero muchos no lo
valoran y reforman sus
casas para modernizarlas",
observó Cagigas.
A partir de este proyecto,
la escuela fue integrada
al Programa Nacional de
Escuelas Solidarias del
Ministerio de Educación y,
en 2005, fue premiada con
una mención especial y
2000 pesos, con los que
compraron la primera
computadora de la escuela.
En 2007, obtuvieron una
mención de honor y 6000
pesos para continuar con
la experiencia. La idea es
crear ahora un aula
temática, con fotografías
y material que los alumnos
están preparando, e
inaugurarla en octubre,
cuando la escuela cumpla
100 años.
"Buscamos que los alumnos
se conviertan en
anfitriones y guías de las
excursiones que nos
visitan y cumplir así el
sueño de que toda la
localidad sea un gran
museo viviente", dijo la
profesora de historia
Cristina Almirón, otra de
las fundadoras de la
iniciativa. Aunque la
tarea no es fácil. "No
tenemos un aula
disponible, y el dinero
sólo nos alcanza para
armar todo en el salón de
actos. Además, la gente
que posee algo de Liebig
no lo dona", dijo Almirón.
Y añadió: "Para pedir,
tenemos mucho: la donación
de cosas para el aula,
para la construcción de
ese espacio y que el
camino hacia el pueblo sea
asfaltado".
"Para nosotros, las
menciones recibidas fueron
una sorpresa porque acá no
somos muy valorados. La
gente colabora con
testimonios, pero no están
bien informados ni son
conscientes de que lo que
se destruye, se pierde.
Cambiar la mentalidad de
la gente no es fácil",
dijo Cagigas. E insistió
en lo importante de
inculcar desde temprano en
los chicos los
sentimientos de identidad
y valoración.
Los alumnos y sus
profesores trabajan en
horario de clase y en
espacios que la escuela
provee para esos fines.
Para la elaboración de las
mermeladas artesanales,
cada alumno colaboró con
frutas y envases, mientras
que los profesores
contribuyeron con la
enseñanza, y así generaron
un microemprendimiento que
comercializa sus productos
entre los turistas que, de
viaje por las termas,
Colón o San José, llegan
al pueblo.
"El cambio de los chicos
es impresionante. Cuando
llegué al cargo, en 2004,
la apatía era total, y en
sus casas se les
transmitía la
subestimación. Con los
logros obtenidos, hoy
valoran más la escuela, el
pueblo, los vestigios del
pasado", recordó Cagigas.
Los estudiantes también
promovieron la institución
de la Fiesta de la
Identidad y el Patrimonio,
a la que llevan artistas y
ofrecen charlas sobre
patrimonio. La fiesta fue
declarada de interés
provincial y, con el apoyo
de la comunidad,
actualmente tratan de que
el casco histórico del
pueblo sea declarado
patrimonio histórico,
arquitectónico y cultural
de la provincia.
Por Nathalie Kantt
De la Redacción de LA
NACION
Contactos
Escuela N° 16 Hipólito
Vieytes: Presidente
Perón 451, Pueblo Liebig
(CP 3281), Departamento
Colón, Entre Ríos
Teléfono: (03447) 492-056
Mail:
esc16nm@gmail.com
María Rita Cagigas,
directora de la escuela,
marita538@arnet.com.ar