|
El molino data del año
1870, año en que fuera
puesto en marcha por la
familia Forclaz,
emigrantes del cantón del
Valais que llegaron a esta
provincia para fundar la
primera colonia agrícola
de la región.
Monumento nacional
Declarado Monumento
Nacional el año 1985, el
molino se encuentra
actualmente bajo la
potestad de la Dirección
Nacional de Arquitectura
(DNA) y la Comisión
Nacional de Museos
Monumentos y Lugares
Históricos dependiente de
la Secretaría de Cultura.
Pedro Jaúregui explica que
la metodología del
proyecto consiste en la
aplicación de la
arqueología industrial
como ciencia encargada del
estudio de los restos del
pasado industrial.
“La industria molinera
constituía uno de los
núcleos alrededor del cual
se desarrollaba la vida
rural y la formaban unas
construcciones,
instalaciones y maquinaria
interesantes de conocer y
recuperar, tanto desde el
punto de vista histórico y
etnográfico como
tecnológico”, señala.
“Las instalaciones de
Forclaz se han conservado
en relativo buen estado de
manera que su recuperación
virtual y análisis
servirán como punto de
partida para su estudio
tecnológico, que sirva
para conocer los
parámetros de diseño y las
técnicas molineras
empleadas”, subraya.
Rescate del pasado
industrial
Su finalidad
principalmente práctica
“es el descubrimiento, la
catalogación y el estudio
de los restos físicos del
pasado industrial, para
conocer a través de ellos,
aspectos significativos de
las condiciones de trabajo
y de los procesos técnicos
y productivos, y así
posibilitar su
conservación y
recuperación".
"Se trata por tanto,
agrega Jaúregui, de una
ciencia en la que
confluyen diferentes
disciplinas, desde las
sociales para entender el
contexto rural en el que
se desarrollaban estas
industrias, las económicas
que demuestran la
importancia en la
subsistencia de la
sociedad, así como las
técnicas para descubrir y
analizar los parámetros de
funcionamiento del
ingenio".
Después de pasar por las
fases de estudios
bibliográficos,
inventarios, y rastreo
fotográfico, el proyecto
se concentrará en la
reconstrucción material de
la obra, lo que le
confiere toda la
originalidad a la
iniciativa de Pedro
Jaúregui.
“Todas las piezas
originales serán
reemplazadas, se
restaurarán y montarán
posteriormente en el
Museo, Sitio del Molino,
con el objeto de contar no
sólo con la obra en
funcionamiento, sino
también con la muestra de
las piezas originales,
expuestas con guión
museográfico”, precisa.
Trabajo a cargo de alumnos
del Instituto
Otro “valor agregado” del
proyecto consiste en que
las obras serán realizadas
por alumnos del último año
de la carrera Técnico
Universitario en
Mecatrónica del Instituto
Politécnico Superior y
guiados por los profesores
del Departamento de
Talleres en cada una de
las áreas que contempla el
proyecto.
El Instituto ostenta una
dilatada trayectoria de
aportes a la comunidad,
por lo que Pedro Jaúregui
estima que “con este
trabajo tenemos la
oportunidad de reforzar
nuestro compromiso con la
educación”.
“En días donde muchos
valores se han perdido, en
el marco de nuestro
compromiso con la ciencia,
la tecnología y las
mejores artes técnicas,
quedaran para la
posteridad resultados
altamente positivos, que
reforzaran la comprensión
de nuestra historia y
nuestra identidad”,
concluye.
Por ahora queda una parte
importante en el avance
del proyecto, conseguir su
financiamiento, el que
podría interesar a las
autoridades helvéticas, en
particular al cantón del
Valais y a numerosas
asociaciones de valesanos
en Argentina. Porque
después de todo, se trata
de una parte de la
historia helvética en esta
parte del mundo. |